LOS NUEVOS COMBATIENTES: DRONES INTELIGENTES

Si bien, los drones se han hecho más populares y se han puesto de moda en los últimos tiempos debido a su bajo costo y facilidad de uso; pero la evolución de ellos data desde un siglo y medio atrás. Inicialmente, fueron empleados como medio para efectuar bombardeos, luego para realizar operaciones de vigilancia y reconocimiento, especialmente durante la Guerra Fría y hasta la aparición de los satélites y en este siglo, como armas ofensivas con capacidad autónoma e inteligencia artificial empleadas en ataques kamikaze en enjambres de drones o como elemento de protección y proyección de los cazas tripulados más avanzados.

Su desarrollo se vio impulsado por la guerra, siendo su fin, el de siempre, lograr una ventaja estratégica sobre el oponente.

Debido a ello, en el campo militar, las principales características que poseen los vehículos aéreos de combate no tripulados (UCAV) se encuentran: su alta rentabilidad por preservar la vida de los pilotos, que son muy caros de formar y por el impacto negativo que produce en la sociedad la perdida de connacionales, por ser más baratos que construir un avión de combate convencional y, además, por su menor tamaño son menos detectables.

Pero también está la contracara, creándose dilemas éticos ya que se opera como un video juego sin poder ver ni sentir las consecuencias de las acciones in situ al estar operándolo en forma remota a miles de kilómetros de donde se desarrolla la acción.

En el uso militar, la última tendencia está orientada al empleo de UCAV operados por inteligencia artificial y en forma de enjambres que son dirigidos desde un caza de última generación como forma de extensión de sus capacidades y como autodefensa sin arriesgar al piloto ni a la aeronave. Estas nuevas tácticas permitirían saturar y destruir las defensas antiaéreas y toda amenaza aérea facilitando el ataque de los cazas sin ponerlos en peligro.

Respecto del uso de la IA, el desarrollo en esta área está alcanzando resultados más que impresionantes. Recientemente se comprobó la eficiencia y superioridad de la máquina sobre el humano en un combate cercano solo con cañones entre dos cazas F-16 en forma virtual, uno operado por un piloto experimentado y el otro en forma autónoma por la IA.

Estos sistemas de IA se basan en sistemas de aprendizaje por refuerzo: vuelan y combaten en simuladores y en entornos virtuales una y otra vez y van puliendo sus habilidades. En esta competencia IA-humano, el sistema de inteligencia artificial tenía prohibido aplicar lo aprendido durante los mismos, aplicando solamente el conocimiento previo[1].

También podemos mencionar la capacidad, recientemente probada en un A-350-1000 XWB, de efectuar en forma totalmente autónoma una operación completa de rodaje, despegue, vuelo, patrón de aproximación y aterrizaje manteniendo el diálogo con la torre de vuelo que le daba los permisos o restricciones.

Toda esta tecnología estará disponible en los próximos campos de combate aéreo y para ello, las primeras potencias están trabajando arduamente.

Y peor aún, ya que últimamente se está integrando a su capacidad autónoma la inteligencia artificial (IA), lo cual está produciendo profundos debates sobre la ética de su empleo al no haber un responsable, detrás de ellos, por los daños que cause debido a errores de programación o al desarrollo de sus propias reglas en función de su autoaprendizaje.

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