Prácticamente desde siempre, el hombre se ha visto en la necesidad de proteger sus pertenencias más valiosas poniéndolas dentro de cajas de seguridad, fuera del alcance de ladrones, pero también al amparo del fuego o el agua. Esa necesidad llevó al diseño de mecanismos cada vez más seguros.
A lo largo de la historia han existido diferentes tipos de cajas fuertes, más o menos seguras, de acuerdo con los avances y criterios de la época. La caja fuerte más antigua de la que hay noticia tiene unos 2,700 años. Perteneció a Cipselus, de Corinto, era un arcón de cedro con incrustaciones de oro y marfil, tan valioso que los ladrones se lo llevaron y no volvió a aparecer jamás.
En el Imperio Romano las cajas fuertes eran de hierro y se protegían con candados. Se ubicaban generalmente en la entrada de las casas, a la vista de todos, y eran vigiladas día y noche por un esclavo, al que llamaban “arcarius”.
Desde la Edad Media hasta el Renacimiento cambiaron poco las cosas en cuanto a las cajas fuertes. Hasta finales del siglo XV era generalizado el uso del “armario fuerte”, un mueble de hierro donde se guardaban los objetos de valor.
La caja fuerte, tal y como la conocemos, tiene algo más de 170 años de antigüedad. En 1844, el francés Alejandro Fichet creó un mecanismo seguro de caja fuerte que además podía resistir el agua, el fuego y, por supuesto, a los ladrones. Unos años antes, en 1829, Fichet ya había patentado una cerradura de alta seguridad que era prácticamente inviolable.
La tecnología aplicada a las cajas de seguridad siguió su desarrollo hasta lograr mecanismos prácticamente inexpugnables. Se sabe que tras la explosión nuclear en Hiroshima, la caja fuerte de un banco de aquella ciudad fue hallada a más de cien metros de su emplazamiento original. Al ser abierta, comprobaron que en su interior nada había sido dañado.
Pero las cajas fuertes de nuestro tiempo apenas se parecen a sus venerables ancestros. El Lic. José Luis Romo, directivo de Rolland, una prestigiada firma de expertos en prevención de pérdidas, seguridad física y electrónica, hace un breve recuento:
“La primera Guerra Mundial dejó a la industria de la seguridad y las cajas fuertes el uso de la electricidad, y con ella la soldadura. Se dejaron de usar remaches y tornillos para utilizar la soldadura. Y cambiar la estructura y las posibilidades de resistencia del cuerpo y las barreras de las cajas fuertes”.
“Durante la segunda Guerra Mundial se desarrolló la parte del concreto y del acero, y le dejaron como herencia, para finales de los años cuarentas, a la industria de las cajas fuertes y de la seguridad, la capacidad de hacer barreras con acero y concretos cada vez con un mayor nivel de resistencia y de tecnología”.
“Pero las cajas fuertes de hoy en día tienen una gran cantidad de tecnología. Hoy la caja te habla y te reporta el estatus que tiene, te dice si está abierta o está cerrada, si la están atacando, además de la información financiera de lo que tiene en resguardo. Para un negocio que tiene mil sucursales, está información es fundamental”.
“La década de los ochenta fue una etapa muy importante en el desarrollo de la tecnología, viene la consolidación y evolución de los microchips, las tarjetas electrónicas y viene también el desarrollo y la evolución de las computadoras, y después viene el tema del internet y de toda la información a la que se tiene acceso”.
“Con toda esta tecnología, también la herramienta con la que atacas una caja fuerte evolucionó, y es mucho más agresiva. Cada tipo de caja fuerte tiene una posibilidad de abrirse de diferente manera, y cuenta con mecanismos y ubicaciones que son propias, son como la huella digital de cada marca, que te permiten seguir siendo un producto confiable”.