Al planeta Tierra quizá sería más adecuado llamarlo “planeta Agua”, ya que los mares cubren la mayor parte de nuestro mundo, intervienen decisivamente en la climatología, son una colosal fuente de alimentos, recursos minerales y energéticos, y albergan una inconmensurable variedad de formas de vida.
Sin embargo, los conocimientos sobre estas vastas masas de agua salada, sobre las que hay evidencias de que están sufriendo alteraciones debido a la contaminación y el cambio climático, todavía no están a la altura de la importancia que tienen en la salud de nuestro planeta y los seres vivos.
Ahora una flota de pequeñas naves con forma de tabla de ‘windsurf’, capaces de navegar miles de kilómetros utilizando sus propias fuentes de energía, dirigidas a distancia o con rutas programadas, comienza a surcar los océanos para recabar datos vitales sobre estas grandes extensiones acuáticas, en buena parte desconocidas e incomprendidas.
Esta flota global de drones oceánicos, o vehículos marinos de superficie no tripulados, que recogen datos de alta resolución y permiten vigilar el planeta en tiempo real, la está fabricando la firma Saildrone (www.saildrone.com).
Saildrone está construyendo una infraestructura oceánica capaz de proporcionar datos vitales para entender el clima, gestionar las poblaciones pesqueras y facilitar la ciencia oceanográfica ‘in situ’ y a una escala sin precedentes, señala la firma con sede en Alameda (California, EE. UU.).
Los ‘saildrones’ (drones veleros) son naves de superficie autónomas y no tripuladas, propulsadas por energía eólica y alimentadas con energía solar, para misiones de acopio de datos oceanográficos de largo recorrido y hasta 12 meses de duración.
Estos drones navegan empujados por el viento por el área de estudio a una velocidad de 3 a 5 nudos (5.5 a 9.2 kilómetros por hora), recogiendo datos de alta resolución sobre variables ambientales claves, tanto atmosféricas, como superficiales y submarinas, por medio de avanzados sensores científicos.
Las flotillas de estos vehículos serán capaces de recorrer el mundo y operar en todo tipo de condiciones oceánicas, y permitirán obtener una nueva visión de las previsiones meteorológicas, el ciclo del carbono, los recursos pesqueros y el cambio climático, según sus desarrolladores y fabricantes.
Los datos recogidos se transmiten a tierra vía satélite, y son entregados a los usuarios a través de un portal web, al que se puede acceder desde cualquier ordenador o teléfono inteligente.
Tienen 7 metros de largo y 5 metros (23. 9 x 16.4 pies) de alto y son capaces de llevar 110 kilos (242.5 libras) de carga navegando de modo similar a un velero, mediante una vela sólida de fibra de carbono, que gira de forma controlada, recibiendo el viento y aprovechando su fuerza para producir empuje.
Además, estos “drones veleros” equipados con paneles solares que generan electricidad para alimentar los dispositivos electrónicos, son capaces de recuperar su posición de navegación tras inclinarse al extremo o incluso volcar, gracias a sus mecanismos de estabilización y al propio peso de su quilla.