BITCOINS Y DATOS MÉDICOS

La tecnología nos permite el envío y recepción de enormes cantidades de información.

En muchos países, incluyendo a México, contamos con legislación que protege los datos personales, al tiempo en el que la tecnología nos permite el envío y recepción de enormes cantidades de información. Adicionalmente, debo mencionar que la manera ideal de recabar y guardar la información clínica de cualquier persona es en formatos electrónicos, dadas las enormes ventajas para acceder a ésta desde cualquier lugar. Como cualquier avance tecnológico, presenta también enormes desventajas y riesgos.

Recordando alguno de los que he mencionado en este espacio, debemos tener seguridad absoluta relativa al acceso no autorizado; por ejemplo, por parte de las empresas de aseguramiento en salud. Imaginemos una de esas empresas con acceso a cualquier dato médico y, peor aún, genético, de alguien que pretende comprarles un seguro. Por otro lado, está un enorme grupo de expertos en sistemas y procesamiento de imágenes, que desarrollan instrumentos electrónicos, cada día más finos para apoyar en la interpretación de estudios como la mastografía, cada día con éxito demostrable. Frente al panorama descrito, aparece la necesidad del envío por internet de gran cantidad de información, de cada persona, para hacer los estudios de investigación que demuestren las capacidades de los nuevos programas.

Recientemente, un grupo de ingenieros que trabajan en protocolos de este estilo propuso el uso de mecanismos de seguridad para la transferencia de información, como los utilizados por las criptomonedas, que aparentemente son infranqueables; en respuesta a las demandas que han aparecido por la vulnerabilidad y el mal uso que ha ocurrido en repositorios de información clínica de las grandes empresas de como Google o Facebook.

La seguridad de las criptomonedas se basa en una tecnología llamada cadenas de bloques (blockchain en inglés) que significa una secuencia específica de información que crea un sello único, con capacidad para ser verificado por la parte receptora de la información (sello digital). Al final funciona como una certificación notarial que brinda la seguridad de que nadie más pueda usar la información pactada entre dos personas o empresas.

En ciencia ya se iniciaron pruebas para usar cotidianamente dichas cadenas de bloques, pero sería plausible desarrollar sistemas de información electrónica, con este grado de seguridad, para la práctica médica diaria. Los posibles usos en este campo serían invaluables. Poder enviar la información de múltiples estudios clínicos o genéticos para un uso específico, con plena certeza de que no van a ser mal utilizados, abre un panorama muy interesante.

En nuestro querido México, ni siquiera hemos podido articular un expediente electrónico (en ningún ámbito de la atención médica) con interconectividad, así que, por lo pronto, parece un sueño absurdo.

Habría que preguntarnos las razones, pero les puedo asegurar que no son por falta de capacidad de los profesionales informáticos o médicos.

 

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