Por Raquel Elias
La implementación de la Inteligencia Artificial (IA) en los sistemas de videovigilancia está suponiendo una revolución tecnológica. Los sistemas de vídeo no sólo garantizan la seguridad de la instalación, sino que además se convierten en una alternativa más eficiente a los sistemas de controles de accesos tradicionales.
Los sistemas de control de accesos son un elemento clave en un sistema de seguridad cuando resulta necesario controlar y disponer de un registro de las personas que acceden y los horarios en los que lo hacen.
Tradicionalmente los sistemas más utilizados eran aquellos basados en el control de accesos mediante tarjeta, huella dactilar e incluso mediante sistemas biométricos. Sistemas que, además de precisar de una actitud colaborativa por parte de la persona que accedía a la instalación era necesario que esa persona estuviera dada de alta en la base de datos de la organización previamente.
Sin embargo, los últimos desarrollos tecnológicos están permitiendo la aplicación de algoritmos de procesado avanzado de imagen a los sistemas de vídeo ofreciendo sistemas de control de acceso más eficientes.
La aplicación de Inteligencia Artificial en los sistemas de videovigilancia está suponiendo una revolución tecnológica ya que con ellos no es necesario que la persona muestre una actitud colaborativa frente al modelo tradicional. Los sistemas inteligentes de vídeo de última generación permiten el acceso controlado a cualquier instalación e impiden el acceso a personal no autorizado incluso en ambientes no colaborativos de forma rápida y sencilla.
Basado en tecnología de reconocimiento facial y deeplearning, los sistemas de vídeo son capaces capturar rostros de forma no colaborativa, los identifica y los compara automáticamente con los existentes en la base de datos permitiendo el acceso o no de la persona a la instalación o área restringida. En el caso de que la persona no esté autorizada, el sistema envía una alarma en tiempo real al centro de control para restringir su paso.
El sistema permite la importación masiva de imágenes (incluso de redes sociales) y la búsqueda forense de personas, herramienta muy útil y eficiente en escenarios donde se dan gran afluencia de personas.
Para una gestión eficiente de control de accesos se permite la creación y gestión de listas de usuarios diferenciándolos por el nivel de autoridad y permitiendo su accesibilidad a las distintas áreas de la empresa.
Los sistemas de control de acceso de última generación se completan con otras funcionalidades que ofrece el vídeo como el conteo de personas. Esta herramienta permite conocer el número de entradas y salidas, conocer en tiempo real el número de personas que permanecen en la instalación y ofrecer información sobre tendencias y afluencia de usuarios por rango horario.
Por otra parte, los sistemas de videovigilancia no sólo garantizan la seguridad de las instalaciones y el acceso automatizado de sus usuarios sino que además ofrecen información sobre el recorrido de los mismos.
Gracias al uso de mapas de calor se detectan las áreas de mayor afluencia permitiendo incluso su gestión a través de los planos de la instalación. El vídeo se convierte en una prueba irrefutable con la que contrastar la veracidad de estos movimientos.
En instalaciones donde la afluencia de personas es masiva y simultánea herramientas como la gestión de filas es fundamental. Gracias a esta funcionalidad se logran reducir los tiempos de espera en los accesos y por tanto incrementar la productividad global. Abrir una puerta automática o un mostrador de atención al cliente en tiempo real es un hecho cuando las cámaras de vídeo detectan que el número de personas o el tiempo de espera superan lo deseable.
Nos encontramos en la nueva era del vídeo inteligente, donde las soluciones de videovigilancia no sólo garantizan la protección de las instalaciones, sino que además son una valiosa herramienta que ofrece estadísticas, informes y análisis que facilitan la toma de decisiones en tiempo real y permite introducir accesos correctores para maximizar la productividad y la eficiencia de la organización.
Al inicio del Internet de las Cosas (IoT), muchas de las grandes empresas que desembarcaban en este ecosistema tecnológico se marcaron tres objetivos: Que las “cosas” se conectasen a una red; que luego se comunicasen entre sí; y que, finalmente, fuesen capaces de analizar la información, tomar decisiones y predecir acontecimientos.
El desarrollo posterior ha sido tan rápido que hoy estamos alcanzando ya el tercer estadio de esta evolución de IoT. Y en esta nueva fase los expertos coinciden en señalar la obligatoria alianza del IoT con la inteligencia artificial.
Si nos centramos en el internet industrial, la proliferación de proyectos dotados de aprendizaje automático combinados con blockchain en diferentes entornos industriales obliga a avanzar en aspectos como la eficiencia de los procesos, la predictibilidad, y la seguridad.
Al mismo tiempo, esta convergencia entre el IoT e IA inspira a muchos directivos con elevado poder de decisión a implementar nuevas fórmulas para acometer con éxito la obligada transformación digital de sus empresas, y comprobar cómo estos procesos impactan en el negocio y en el mercado.
Así, un sector que avanza con gran rapidez en el ecosistema IoT es el de los vehículos conectados. Se prevé que en un futuro no muy lejano, la conducción manual puede quedar relegada a una actividad del pasado.
Pero el sector industrial es probablemente el más vanguardista a la hora de integrar IoT en sus procesos. Esto se refleja en la maquinaria instalada en las cadenas de producción que viene preparada para incorporar IoT, IA y blockchain. Este nivel de conectividad e integración de IoT permite la interconexión entre fábricas, posibilita el uso de procesos productivos cada vez más eficientes y con mayores dosis de inteligencia predictiva, y aporta mecanismos de ciberseguridad más proactivos y robustos.
Por otra parte, se está demostrando que IoT aplicado a la asistencia sanitaria tiene infinitas posibilidades que van a revolucionar este campo. No obstante, el marco normativo sobre un sector con repercusión directa en la salud de las personas puede ralentizar su aplicación. Es evidente, que las tecnologías de conectividad, el cloud y la analítica de datos cambiarán la atención sanitaria por completo. Ello dará como resultado una mejora en la atención de los pacientes y una reducción de costes para el sistema de salud.
Si traducimos todo este potencial transformador a cifras, la consultora Gartner señala que el gasto global destinado a Tecnologías de la Información crecerá un 4,5%, hasta alcanzar los 3,7 billones de dólares, a finales de este año. Un incremento que vendrá propiciado en gran medida por los procesos de digitalización, IA, blockchain e IoT.
No se trata del futuro, se trata del hoy o de un mañana inmediato en el que la suma del IoT, el Blockchain y la Inteligencia Artificial transformarán la industria y los servicios a los ciudadanos.