Todos conocemos como “alarma” a la señal que se da para advertir de cualquier peligro. El origen del término proviene del vocablo italiano “allarme”, que significa literalmente “al arma”.
Este era el grito que se daba ante la presencia de enemigos, advirtiendo con él a los soldados para que tomaran sus armas y se defendieran. No se sabe con exactitud cuándo comenzó a utilizarse el vocablo en español, pero sí se sabe que fue en el siglo XVI cuando hubo diversas batallas en las que participaron tropas italianas y españolas.
Sin embargo, el concepto de seguridad se remonta miles de años atrás, y quizá hasta pueda decirse que evolucionó a la par de la civilización. A lo largo del tiempo, la seguridad se ha transformado con los avances tecnológicos de cada época.
Las alarmas antirrobo han evolucionado a lo largo de doscientos años. A principios del siglo XVIII un inventor inglés, de apellido Tildesley, creó el primer modelo para un sistema de alarma de intrusión, uniendo un juego de campanas al cerrojo de una puerta. Una idea demasiado básica, pero que sentó las bases para el concepto general de cómo debe funcionar un sistema de seguridad.
Años después, ya con el uso de electricidad, se creó una versión sencilla de la alarma antirrobo moderna. El sistema seguía sonando incluso si se cerraba la puerta, o ventana, que lo había activado. Se tiene registrado que fue el 21 de junio de 1853 cuando se dio la primera patente para un dispositivo de alarma antirrobo.
En la segunda mitad del siglo XIX ya se comercializaban a gran escala los sistemas de alarma, aunque eran muy caros. En 1905 la empresa AT&T compró algunas patentes y comenzó a vincular estos sistemas con llamadas de emergencia a la policía y bomberos, creando el equivalente a lo que sería la primera estación de monitoreo.
Durante todo el siglo XX la tecnología mejoró, y los avances científicos contribuyeron a crear versiones cada vez más inteligentes de las alarmas antirrobo.
Por ejemplo, los sensores de movimiento en los sistemas de alarma se introdujeron en la década de 1970. Al principio se utilizó una tecnología ultrasónica muy simple: una señal era emitida por los sensores y luego reflejada. Un intruso provocaría un cambio en el sonido y activaría la alarma.
En la década de 1980 se introdujeron otros avances tecnológicos para las alarmas antirrobo. La tecnología infrarroja hizo más asequible, para la mayoría de los hogares, los sistemas de alarma. En la actualidad hay una gran variedad de opciones disponibles, que satisfacen prácticamente todas las necesidades.
Los sistemas de alarmas disponibles en la actualidad son mucho más avanzados tecnológicamente que sus predecesores, y pueden integrarse con otros dispositivos de seguridad, como detectores de humo, botones de pánico y otros.
Ahora los nuevos sistemas pueden adaptarse hasta convertirse en un administrador completo, integrando todo en un sistema “inteligente”. Estos están diseñados y creados para ser controlados remotamente por los propietarios de casas o negocios desde sus teléfonos inteligentes, tabletas o PC.
¿Qué es un sistema de alarma?
Un sistema de alarma es un elemento de seguridad pasiva. Esto quiere decir que no evitan una situación anormal, pero sí son capaces de advertir de ella.
Existen sistemas de alarma contra: intrusión de personas, fuego, presencia de gases, o agentes tóxicos, y contra cualquier situación que sea anormal para el usuario. Estos sistemas además permiten reducir el tiempo de ejecución de las acciones, reduciendo así las pérdidas.
Una vez que la alarma o se activa, el sistema puede mandar un mensaje telefónico a uno o varios números. Actualmente el uso de la telefonía es sólo un vínculo más, ya que también se envían mensajes a direcciones IP de servidores que funcionan como receptores de señales o eventos.
Si se detecta la presencia de humo o calor, los sistemas mandan un mensaje al “servicio de monitoreo”, o bien pueden accionar la apertura de rociadores en el techo para apagar el fuego. Si se detecta la presencia de agentes tóxicos en un área, permiten cerrar las puertas para evitar que se expanda el problema.
Uno de los usos más difundidos de los sistemas de alarma es para advertir el allanamiento en una vivienda, o de cualquier inmueble. Los equipos pueden estar conectados con una central de monitoreo, con el propietario o sus empleados, o simplemente cumplir una función disuasoria, activando una sirena localmente.
En la actualidad existen servicios de “monitoreo por Internet” que no utilizan una “central receptora” ni una “central de monitoreo”, sino redes compartidas en Internet donde se derivan directamente las señales a teléfonos inteligentes, tabletas y PC portátiles utilizando un navegador de código abierto.
Estos sistemas pueden enviar la información directamente a los usuarios de los servicios, al personal técnico para la reparación de falsas alarmas, o a los operadores de monitoreo, a quienes verifican las señales que requieren de procesamiento humano, o autoridad para su aplicación.
Hoy en día existen diferentes tipos de sistemas de alarmas para proteger los hogares, las empresas, e incluso la vida de las personas. Estos sistemas envían señales a los propietarios, y a veces a los servicios de emergencia, como alertas de allanamiento, incendios o emergencias médicas. La amplia gama de sistemas permite a los consumidores elegir el producto exacto que se adapte a sus necesidades.
La seguridad en México
En el 2016, el INEGI realizó la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (Envipe), entre los resultados que arrojó se menciona que el costo por la inseguridad y el delito en los hogares mexicanos representó 236,800 millones de pesos, equivalente a 1.25% del Producto Interno Bruto.
Durante ese mismo año, en el estudio realizado en 35 ciudades del país, se descubrió que el 69.9% de la población de 18 años y mayor se siente insegura viviendo en su ciudad. Asimismo, el 64.6% de los mexicanos asegura haber presenciado o escuchado robos o asaltos cerca de su vivienda, incluso el 28.8% de esa misma población dice sentirse insegura en su propia casa.
Sin duda existen muchas alternativas para prevenir un robo o intrusión en nuestro domicilio. Se calcula que sólo el año pasado los mexicanos gastaron unos 77,900 millones de pesos en rejas, alarmas, cerraduras, puertas y ventanas, con tal de mantener sus hogares protegidos.
Los consumidores mexicanos enfrentan un dilema en cuanto a la implementación de las alarmas. Es cierto que muchos ladrones “profesionales” han estudiado muy bien los sistemas más comunes, pero la tecnología cada vez avanza más rápido y eso lo podemos usar a nuestro favor en cuestión de seguridad. Los ladrones aún no lo saben todo.
Los sistemas de alarma se dividen principalmente entre los que están conectados a una central receptora, o de monitoreo, y los que no. Normalmente una alarma, de cualquiera de las dos opciones, está configurada para tomar acciones automáticas cuando suceden ciertos eventos, como emitir sonidos y enviar notificaciones, ya sea al usuario, a contactos de confianza de éste, o a las autoridades.
Hoy en día existen servicios de monitoreo por Internet que no requieren estar conectados a una central de monitoreo, sino que mandan la señal directamente al propietario de la casa. La ventaja de este sistema es que no se tiene que pagar una renta mensual a ninguna empresa, simplemente hay que comprar el equipo e instalarlo.
Dentro de esta gama de sistemas de monitoreo por Internet, hay algunos que permiten saber, 24/7, qué está sucediendo dentro de la casa, sin tener que estar siquiera en la misma ciudad, o en el mismo país. Si se recibe una alerta de que algo anormal está sucediendo, se puede revisar el lugar y decidir si verdaderamente se trata de una emergencia y así avisar a las autoridades.
¿Cuánto cuesta un sistema de alarma?
Al hacer una breve investigación de equipos para sistemas de alarmas, se podrá encontrar una gran variedad de opciones. Los hay equipos desde los $ 1,500 (mil quinientos pesos) hasta otros con precios superiores a los $ 20 mil pesos.
Ahora sí que, en sistemas de alarmas, todo depende de lo que se quiera gastar en ellos, aunque es obvio que los equipos más económicos tengan baja intensidad, potencia y/o calidad en las señales e imágenes.
En cuanto a los servicios de monitoreo de seguridad, según la PROFECO éstos tienen un costo promedio de $600 pesos mensuales, sin contar el costo del equipo y su instalación. Este tipo de empresas no se hace responsable más que de eso, del monitoreo, por lo que si se desea una verdadera garantía por la seguridad de los bienes, lo mejor es comprar una póliza de seguro.
Antes de comprar algún equipo de seguridad, o contratar un servicio de esta índole, es conveniente buscar la asesoría de un experto. De esta manera nos aseguraremos de que el equipo cubra realmente nuestras necesidades. Los sistemas de alarma deben ayudar a sentirse más tranquilo, no a incrementar las preocupaciones.
Hoy en día existen muchas soluciones tecnológicas para prevenir robos. Por ejemplo, la automatización de luces, que es una alternativa utilizada por algunas familias para aparentar que siempre hay gente en la casa, o hasta los timbres conectados a Internet, que permiten observar, desde un teléfono inteligente, quien está llamando a la puerta.