China pretende aprovechar las ventajas de la tecnología biométrica para agilizar el acceso a los diferentes servicio de transporte, especialmente hacer más rápido el uso del metro en la capital Beijing, donde lectores huellas digitales y cámaras de reconocimiento facial podrían ser utilizadas para detectar al usuario y permitirle entrar a las estaciones sin tener que hacer fila durante las horas pico donde hay un mayor flujo de pasajeros.
Otro de los usos que se propone para estas herramientas biométricas es darle una mayor rapidez a la atención al usuario en los restaurantes de comida rápida, sin embargo, los grupos defensores de los derechos humanos dicen que estas innovaciones deben tomarse con reserva ya que podría tratarse de un plan a largo plazo para que el gobierno chino para crear una gran base de datos que permita identificar y reprimir o neutralizar rápidamente a los disidentes o personas en contra de la autoridad.
A pesar de las advertencias se prevé que el uso de cámaras de reconocimiento facial sea una realidad muy pronto en el metro de Pekín para detectar los rostros de las personas, en tanto que los lectores de la palma de la mano también serán utilizados para que los ciudadanos puedan pasar los torniquetes antes de abordar el metro que transporta a diario 10 millones de personas.