El Ayuntamiento de Sarrià de Ter (Gironès) tiene previsto instalar cinco cámaras de videovigilancia en los principales accesos del municipio y otros lugares. La medida pretende “incrementar” la seguridad en la población y costará cerca de 22.000 euros (21.423 euros para la compra y 500 euros para el mantenimiento anual).
Los aparatos se señalizarán en las entradas y salidas del pueblo, pero el consistorio no detallará sus lugares exactos para evitar que los posibles infractores las tengan localizadas. La actuación está pendiente de obtener la autorización de la Comissió de Control de Dispositius de Videovigilància de Catalunya, el órgano consultivo y de control que establece dónde se pueden instalar.
Desde el ayuntamiento remarcan que la seguridad es una de las “prioridades” del gobierno y que así lo demuestra el aumento que se ha realizado en la plantilla de policía y la adquisición de nuevos vehículos y renovación del equipamiento policial.