
Se llama Skydio y es utilizado por 20 fuerzas locales de aquel país. Su software puede predecir el próximo movimiento de un objetivo, ya sea un peatón o un auto.
Una compañía fundada por ex empleados de Google y respaldada por inversionistas de riesgo por USD 340 millones está desarrollando una nueva generación de drones que ya están usando las fuerzas de seguridad en Estados Unidos. La policía emplea los drones automatizados de esta startup con sede en Redwood City, California.
Su nombre es Skydio, y, según datos publicados por Forbes, basado en documentos obtenidos a través de solicitudes de la Ley de Libertad de Información y anuncios públicos de la empresa, más de 20 agencias de la policía en los Estados Unidos hoy tienen estos drones, como parte de sus flotas, incluidas en las principales ciudades como Austin y Boston. Además, es el primer fabricante de drones de Estados Unidos valuado en más de USD 1.000 millones tras una reciente ronda de financiación.
Los inversores de esta startup incluyen compañías de capital de riesgo tales como Andreessen Horowitz (uno de los principales inversionistas de la red social de voz Clubhouse), el fabricante de chips de inteligencia artificial Nvidia o Kevin Durant, la estrella de la NBA.
Adam Bry, cofundador y director ejecutivo de la compañía de drones, cree que su empresa llevará al mundo a un lugar donde los drones no necesiten un piloto, ya sea cooperando con la policía, patrullando desde el aire un lugar o entregando un paquete.
El empresario de 34 años dice que cuenta con el drone impulsado por inteligencia artificial más avanzado jamás construido: un quadcopter que vale USD1.000, que puede aferrarse a los objetivos y seguirlos, esquivando todo tipo de obstáculos y capturando todo en video de alta calidad.
Skydio asegura que su software puede incluso predecir el próximo movimiento de un objetivo, ya sea un peatón o un auto. Algunos policías que han usado estos drones afirman que son mejores para volar en situaciones tácticas estrechas, es decir, dentro de edificios, por ejemplo.
La compañía china DJI (con ingresos anuales superiores a USD 2.000 millones), ha estado fabricando drones desde 2016 con características de vuelo autónomo similares. Pero, una de las principales ventajas de estos drones es que no vienen de China.
En efecto, la compañía se presenta a sí misma como una alternativa totalmente estadounidense a diferencia de la compañía de drones china, que también es usada en Estados Unidos (admiten de todas formas que algunos de sus plásticos y metales se fabrican en China).