EL INGENIERO ESPAÑOL QUE DEJARÁ OBSOLETO AL GPS ES EL INVENTOR EUROPEO DEL AÑO

Por El Confidencial

Estados Unidos tiene el GPS, Rusia el GLONASS, China el Beidou. Europa tiene a ingenieros como José Ángel Ávila (Madrid, 1979), quien ha desarrollado una tecnología de señalización para que nuestro continente tenga su propio sistema global de navegación por satélite (GNSS): Galileo. Como reconocimiento a sus 15 años de trabajo en este campo, ha recibido hoy en Venecia (Italia) el Premio Inventor Europeo 2017 en la categoría de Investigación, un galardón que entrega cada año la Oficina Europea de Patentes, junto a su compañero Laurent Lestarquit y el resto del equipo. En Teknautas, hemos hablado con él para darle la enhorabuena y, de paso, saber un poco más sobre este proyecto internacional que comenzó a fraguarse hace más de una década.

“El GPS se desarrolló en los años sesenta con la tecnología más avanzada de la época, pero hoy es obsoleto”, explica Ávila por teléfono desde su despacho en el Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial que la Agencia Espacial Europea (AEE) tiene en Noordwijk (Holanda). Esto quiere decir que la señales que aprovechan nuestros iPhones para saber dónde están son «relativamente primitivas en estructura y funcionamiento» y por eso Google Maps nos sitúa a veces en la calle que no toca. Galileo ha aprovechado las nuevas tecnologías surgidas en las últimas décadas para lograr un mejor resultado.

La Unión Europea (UE) anunció Galileo en 2003 y Ávila estuvo en el proyecto casi desde sus orígenes: “Tenía ganas de trabajar en este nuevo campo, pero no encontré nada en España y me tuve que ir a Múnich”. El resultado de estas ganas fue CBOC, una nueva forma de onda muy flexible que aumenta la precisión y la fiabilidad. Tanto, que inspiró a GPS a reproducirla en su tercera generación de satélites. “Les hemos tomado la delantera. Desde la primera generación, ofrecemos señales tan buenas como las que pretende ofrecer GPS a partir de 2020”, asegura orgulloso.

La constelación de satélites de Galileo no se completará hasta 2020, pero desde finales de 2016 ofrece servicio con 18 satélites y planea mandar otros cuatro este año. La flota total será de 30. La ingeniería aeroespacial trabaja a décadas vista y hoy Ávila ya prepara el camino para la segunda generación que reemplazará a los satélites más antiguos, lanzados en 2005, que ya han superado su esperanza de vida. Su objetivo es que el nuevo sistema satisfaga las necesidades de hoy… pero también las que surgirán en 20 años. «Queremos crear una red de mayor flexibilidad que pueda responder a las necesidades cambiantes del mundo actual».

Un proyecto europeo… y civil

Galileo, a diferencia de GPS y Beidou, no nace de un proyecto militar. «Los beneficios de la navegación por satélites para la sociedad son enormes y desde el principio se buscó que quedara en manos civiles», explica el ingeniero. Sus otras dos señas de identidad son la independencia y la interoperabilidad. La primera garantiza que el sistema funcionará solo, sin la necesidad de apoyarse en otros GNSS como GPS o GLONASS. “La economía actual, desde las redes eléctricas a las bancarias, está sincronizada con GPS. Son elementos estratégicos muy importantes y es importante que exista una alternativa autónoma que mantenga estos servicios vitales y asegurar la independencia del resto de países”.

Esto no impide que Galileo pueda ‘colaborar’ con los satélites del resto de sistemas. Ahí entra en juego la interoperabilidad, que mejora su calidad. Ávila asegura que la precisión que se puede alcanzar hoy es de centímetros e incluso milímetros: “Hay aplicaciones de Galileo para controlar el movimiento de la corteza terrestre y el seguimiento de terremotos”. Otras mejorarán la localización de personas que necesiten ser rescatadas en situaciones de peligro. Para el usuario medio, esto evita el problema de que Google Maps ‘nos salte’ de una calle a otra.

El sistema Galileo también introducirá por primera vez la posibilidad de autenticar los datos de la señal para aumentar la confianza del usuario. “Falsear la posición es algo que hasta ahora solo se veía en James Bond, pero esta, junto al tiempo, son informaciones con un valor tremendo en las transacciones bancarias y la sincronización de redes eléctricas». En otras palabras, un atacante podría hacerse pasar por nosotros simulando que está en nuestro país… aunque estuviera sentado a miles de kilómetros.

El mercado de los sistemas GNSS mueve unos 175.000 millones de euros al año, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que hoy en día todos llevamos un pequeño GPS en el bolsillo. Pero no se trata solo de móviles: coches, aviones, barcos y hasta microchips necesitan de estas tecnologías de localización. Cuando Galileo esté operativo al cien por cien, se espera que tenga un impacto sobre la economía europea de unos 90.000 millones de euros a lo largo de los próximos 20 años. Todo gracias al trabajo de ingenieros como Ávila.

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on reddit
Reddit
Share on google
Google+
Share on pocket
Pocket
Share on whatsapp
WhatsApp

Contacto

    Su nombre (requerido)

    Su e-mail (requerido)

    Comentarios