Por Edgar Juárez

La revolución tecnológica que se vive hoy día, abre una oportunidad inédita para ampliar la inclusión y educación financieras. Sin embargo, la regulación debe mantenerse acompasada con dicha revolución, señaló el subgobernador del Banco de México (Banxico), Alejandro Díaz de León.

“La regulación debe mantenerse acompasada con dicha evolución tecnológica, a fin de contribuir a extender sus beneficios y limitar riesgos”, dijo al participar en la Primera Cumbre de Educación y Capacidades Financieras organizada por BBVA Bancomer.

Ahí señaló que hoy como nunca se cuenta con herramientas para zanjar la brecha y atender los rezagos en materia de inclusión y educación financieras que existen, sobre todo en determinados sitios o estratos sociales, donde se recurre a instancias informales que son generalmente más costosas y menos seguras.

“La revolución tecnológica brinda una oportunidad histórica para ampliar la penetración de los servicios financieros y para brindarle al consumidor herramientas básicas de formación e información que contribuyan a su mejor toma de decisiones”, expuso.

Añadió: “la tecnología puede romper barreras geográficas y abatir costos para asegurar el acceso a los servicios financieros en sitios que anteriormente no resultaban rentables”.

Asimismo, refirió que la tecnología permite difundir con mayor facilidad, por ejemplo, con sitios web, cursos en línea, tutoriales o aplicaciones, información indispensable para los consumidores y la sociedad en su conjunto y diseñar servicios financieros que se ajusten mejor a las necesidades de los distintos segmentos.

“Las necesidades de inclusión y educación financiera son diversas y, particularmente en países emergentes como el nuestro, las instituciones financieras deben atender e incorporar a diversos grupos de la población, desde sectores vulnerables con poca familiarización con las nuevas tecnologías, hasta nuevas generaciones de consumidores que han crecido en un mundo digital”, detalló.

El subgobernador del Banxico mencionó, por ejemplo, que el hecho de que hoy un teléfono inteligente pueda convertirse en una sucursal bancaria y que, a través de este dispositivo, sea posible realizar desde el pago de un servicio hasta la contratación de un crédito, resulta benéfico tanto para el intermediario como para el cliente, pues limita costos y ahorra tiempo de manera inimaginable hasta hace unos pocos años.

No obstante, advirtió que a la par de oportunidades, la evolución tecnológica genera riesgos que van desde la publicidad engañosa hasta los ataques cibernéticos, cada vez más frecuentes.

“Dado que en nuestros días simplemente con oprimir una tecla se pueden tomar decisiones que implican compromisos de largo plazo, es imprescindible fortalecer tanto la educación financiera, como la seguridad y protección del consumidor”, reiteró.

Díaz de León recordó que la importancia de la inclusión y educación financieras radica en que este tipo de servicios juegan un papel estratégico en el desarrollo integral de las naciones.

“El financiamiento permite a las empresas desarrollar proyectos productivos de alta rentabilidad y a los hogares les permite suavizar sus patrones de consumo e inversión, en el que destaca el inmobiliario y la construcción de un patrimonio. Todo ello se refleja en un mayor crecimiento económico y un mayor bienestar social”.

Irene Espinosa Cantellano, tesorera de la Federación, refirió por su parte que aunque ha habido avances en la penetración de servicios financieros, aún el país está por debajo de los niveles deseados y coincidió en que la educación financiera es la llave para alcanzar un mayor crecimiento económico.

También estuvo de acuerdo en que una regulación para los nuevos jugadores tecnológicos que proveen servicios financieros representa un alto potencial para la inclusión financiera.