Otro aspecto novedoso es la seguridad electrónica, para lograr una mayor privacidad, con unas consultas en las que no aparece, en la puerta, el nombre del doctor. Así, todo funciona mediante un número que extrae el paciente de una máquina. Tras insertar la tarjeta sanitaria, en la máquina, seguidamente, se coge el número que después aparece en la pantalla, sin necesidad que el médico salga a la sala de espera, a llamar al paciente. «Con esta medida se consigue una mayor privacidad. Nadie tiene que saber si se requiere atención de un urólogo o un endocrino, aunque aplicaremos estrategias, para que los servicios sean lo más accesibles», expresaba la directora de Enfermería, Ana Bereciartua.

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