No hay duda de que los avances tecnológicos ayudan a las industrias a profesionalizarse para alcanzar estándares de servicio cada vez más altos, y la seguridad no es la excepción. Cuando la protección de bienes y vidas humanas están en juego, los proveedores de seguridad deben esforzarse por emplear la tecnología más avanzada para lograr su misión.

Un buen software puede ser el punto de partida ya que provee ciertos niveles de automatización, protección y confianza, y contribuye al profesio-nalismo y la efectividad del proveedor de seguridad, lo que se traduce, finalmente, en tranquilidad para el cliente.

La tecnología móvil es especialmente útil para la industria de la seguridad ya que este tipo de empresas operan por procesos de vigilancia, donde el personal hace rondines en ciertos horarios con los que se encargan de observar que no haya incidencias, así como de reportar cualquier situación fuera de lo normal.

Con la tecnología móvil se pueden documentar los hallazgos encontrados en las rondas, además de que se pueden respaldar con evidencias fotográficas y video, quedando un testimonio digital de la ubicación y la hora del momento exacto en el que se levanta el reporte. Un sistema de control de rondas de vigilancia con GPS ayuda a planear, monitorear y complementar el trabajo.

Además, en el camino para profesionalizar sus servicios es natural entrar en procesos de certificación de calidad que, como es bien es sabido, requieren de estándares definidos y documentación de los registros de gestión de la operación, de donde resulta información relevante para la toma de decisiones.

Los países más avanzados en temas de seguridad han realizado un esfuerzo sistemático y coordinado para desarrollar capacidades de innovación que puedan interrelacionarse con los mejores avances tecnológicos a nivel militar a partir de la asignación de recursos para la investigación, el recurso humano y una gobernanza adecuada.

Actualmente, los temas que se trabajan en seguridad priorizan lo siguiente:

1. La seguridad cibernética, que es un elemento clave que permite anticipar las vulnerabilidades a través del fortalecimiento de los sistemas cibernéticos e infraestructura, permite el monitoreo en tiempo real y fortalece la respuesta y recuperación en caso de un ataque o amenaza potencial.

2. La inteligencia, que implica en la recolección de los datos, con sus fuentes, análisis, integración y generación de resultados de forma precisa y oportuna es fundamental para la seguridad de cualquier país, para las agencias de inteligencia, cumplimiento legal y autoridades de protección de fronteras y salud.

3. Seguridad fronteriza y gestión de identidades, implica la aplicación de la ciencia y la tecnología para mejorar la capacidad de rastrear, identificar y detectar personas, objetos, materiales peligrosos o amenazas que requieren la observación y evaluación de explosivos, agentes químicos, biológicos o radiológicos, enfermedades, narcóticos u otro tipo de materiales o productos peligrosos para la seguridad.

4. Las ciencias forenses, son fundamentales para mejorar las capacidades para utilizar la información como apoyo forense, que implica procesamientos efectivos para evitar actividades terroristas y criminales con nuevas tecnologías que permitan trabajar y analizar la situación en el lugar de los hechos para generar información científica, oportuna y precisa, para apoyar la investigación de los sucesos.

Finalmente la protección, prevención y respuesta al riesgo, implica que se debe estar equipado y preparado para responder de manera efectiva y segura a eventos que puedan alterar la seguridad.

Una de las tendencias que está marcando el futuro son las llamadas ciudades seguras, donde la tecnología inteligente cobra un papel importante, con una vigilancia las 24 horas, con sistemas de monitoreo y videovigilancia que ayuden a la prevención y reacción contra algún incidente.

Existen soluciones de videovigilancia para la seguridad de las personas, sus propiedades e instalaciones, los nuevos sistemas inteligentes de cámaras son complementados con otros sistemas que ayudan a integrar varios equipos y soluciones en uno mismo, de esta forma se logra monitorear y analizar en vivo varias zonas de la ciudad.

Adicionalmente, también se encuentran los sistemas de alerta que ayudan a identificar situaciones de alto riesgo para las personas, dando aviso oportuno a los servicios de seguridad.

El costo de reparación en inmuebles y negocios por vandalismo y robo de materiales suele ser muy elevado, otra de las preocupaciones de los ciudadanos mexicanos es la seguridad de sus negocios y mercancías. Ante esto, hemos visto un crecimiento de herramientas tecnológicas que apoyan en la administración, control y vigilancia de los negocios.

Desarrollar aplicaciones de analítica de video que habilitan la vigilancia proactiva, ayuda al personal de seguridad a proteger su propiedad mediante la detección y disuasión de delitos. Las aplicaciones pueden, por ejemplo, detectar intrusos o merodeadores y notificar automáticamente a un vigilante o reproducir un mensaje de audio por un altavoz.

También existen tecnologías de analítica inteligente que proporcionan estadísticas útiles y prácticas que pueden ayudar en el control y administración de las multitudes en lugares muy concurridos, como lo son las tiendas o supermercados, donde el comercio minorista a través de la analítica puede mejorar la experiencia del cliente, mejorar las ventas, prevenir las pérdidas, optimizar procesos y aumentar los beneficios.

La mayoría de los delitos son investigados horas después de que han sucedido e incluso, muchas veces no se obtiene la información necesaria para dichas investigaciones, es por esto que contar con la tecnología adecuada, los sistemas de vigilancia completos, cámaras de videovigilancia y audio IP conectados a un sistema de monitoreo en vivo es imprescindible.

Los sistemas de videovigilancia inteligente son lo de hoy, el aumento de tendencias tecnológicas como el IoT, Ciberseguridad e Inteligencia Artificial, pueden mejorar el mundo de la vigilancia y ya lo están permitiendo, por ejemplo con dispositivos con grabaciones en 4K, cámaras que permiten identificar en la obscuridad o en condiciones difíciles, son algunos de los cambios actuales que se ha tenido en la industria de la videovigilancia.

Las cámaras de videovigilancia llevan muchos años presentes en nuestras vidas como parte del mobiliario urbano, pero esto ha cambiado de modo vertiginoso, desde las propias cámaras de seguridad que han reducido su tamaño y mejorado la calidad de la imagen, incluso en situaciones de mala visibilidad por el clima o la falta de luz, hasta el no tener que estar pendientes de si se terminan las cintas de las grabadoras o poder ver las imágenes en tiempo real a través del móvil.

Hoy día los circuitos cerrados de televisión han pasado de ser unos simples grabadores de imágenes, o ser una herramienta para el personal de seguridad para vigilar los perímetros desde un centro de control, a disponer de más funcionalidades que no hace muchos años pensaríamos que eran imposibles.

Las nuevas funcionalidades de las cámaras de seguridad son: visión nocturna, visión térmica, mapas de calor, visión telescópica avanzada, conteo de personas, reconocimiento facial, identificación de placas de vehículos y un largo etcétera.

La información que genera la videovigilancia debe ser analizada para no desperdiciar las nuevas funcionalidades de los sistemas. No sólo se trata de dejar constancia de lo que ocurre sino de millones de datos que pueden ofrecer una valiosa información.

La videovigilancia no sólo implica la seguridad de personas, lugares y objetos, ahora también son un elemento indispensable para el control de acceso físico, comunicación bidireccional y la gestión de situaciones de emergencia y, en paralelo, que se pueda manejar desde una distancia considerable. El factor espacio ha dejado de ser un factor primordial.

El Internet de las cosas ha evolucionado, ha dejado de ser un mero concepto para convertirse en una realidad, pero esto conlleva también varios desafíos, sobre todo en cuanto a la ciberseguridad ya que deben conseguirse sistemas bien protegidos para evitar ataques.

La aparición de la inteligencia artificial ha hecho aún más sofisticados los actuales sistemas de seguridad, permitiendo incluso monitorear e interpretar los movimientos de los ciudadanos. China es hoy uno de los países más avanzados en esta tecnología, gracias a la potente red de vigilancia que ha montado utilizando la información que proporcionan las 20 millones de cámaras inteligentes que observan sus ciudades y que utilizan complicados algoritmos para saber exactamente lo que tienen que buscar.

El sistema, de nombre Sky Net, puede no sólo atestiguar sobre la comisión de un delito sino también hallar a su autor en cuestión de segundos. Para ello sólo necesita contar con la imagen del sospechoso y cruzar la información que le proporcionan las millones de imágenes que recoge diariamente para saber dónde está e indicárselo a las autoridades.

Sin embargo, este espionaje continuo al que somete Sky Net a los habitantes de ese país, también ha despertado suspicacias ante la presencia de este ojo que todo lo ve, más allá incluso de delitos o crímenes, lo que se considera una intromisión exagerada en la vida de sus ciudadanos.

El debate entre privacidad y seguridad está planteado, y es que vivimos en un estado de exposición permanente, no sólo gracias a estas tecnologías de vigilancia, sino también a la información que nosotros mismos proporcionamos de nuestras vidas y de las de otros a través de Internet y las redes sociales.

Estos datos personales que “regalamos”, de forma consciente o no, son analizados por algoritmos entrenados para elaborar nuevas estrategias de marketing, estudiar nuestro comportamiento o incluso, llevados al extremo, investigar y hasta reproducir una conducta anómala o psicopática.

Quién no ha buscado un determinado producto por Internet y se ha sorprendido luego cuando en su perfil de una red social se le bombardeaba con anuncios al respecto sin que exista relación aparente entre ambos entornos.

En definitiva, vivimos en una sociedad en la quizá sea en el futuro un verdadero artículo de lujo. Y es que la tecnología no deja de avanzar para hacer cada vez más difícil, y hasta imposible, escondernos de esa vigilancia permanente.