NUBE HÍBRIDA, COMO OPCIÓN DE ALMACENAMIENTO Y SEGURIDAD

El mundo digital ha llegado a nuestra sociedad para quedarse. En este momento nos encontramos en un punto de transición donde están cobrando gran importancia el correo electrónico, los servicios en la nube y el trabajo remoto. Nuestro protagonista de hoy sin duda es la nube en la que podemos encontrar diversos tipos como la pública, la privada y la híbrida. Vamos a ver si esta última es la mejor opción en relación a las otras dos. En este artículo vamos a descubrir si la nube híbrida es la mejor opción de almacenamiento y seguridad.

Situación actual de la nube híbrida

La nube híbrida podemos definirla como una estrategia que abarca nubes públicas y privadas que ha ido adquiriendo popularidad en los últimos años. En cuanto a las estrategias de nube híbrida, buscan aprovechar la escalabilidad y la variedad de servicios de las nubes públicas. También con una nube privada mantienen el control privado de los datos y/o el procesamiento confidenciales. Si queremos comprender si nos interesa la nube híbrida debemos comprender sus posibles beneficios y peligros. El popular fabricante de servidores NAS Synology está optando por un enfoque de nube híbrida, donde tengamos los servidores NAS del fabricante y también la nube pública con sus soluciones C2 para realizar las copias de seguridad e incluso el acceso directamente desde la nube.

Ahora vamos a comprender los beneficios y desafíos de nubes públicas y privadas, y luego las dificultades y beneficios que surgen al combinarlas y convertirse en híbridas. Quizás te interesen estos consejos para que no te roben en la nube.

La nube pública

Las nubes públicas en sus servidores utilizan software de virtualización y, normalmente, también brindan otros servicios impulsados ​​por API, además de balanceadores de carga de software, bases de datos, mensajería y mucho más. El atractivo de las nubes públicas es su alta escalabilidad, su modelo de «pago por uso», la subcontratación del mantenimiento, las actualizaciones de la plataforma, y también ​​la gran variedad de servicios que ofrece.

Las nubes públicas habitualmente utilizan infraestructura compartida para ofrecer una mayor rentabilidad. El inconveniente es que pueden generar problemas de seguridad ya que las cargas de trabajo confidenciales se ejecutarán en la misma memoria física que las de otras empresas. También hay que tener en cuenta que el almacenamiento en la nube a menudo se guarda en hardware compartido.

En cuanto al control, nos ponen a merced de un proveedor que limita la cantidad de control y visibilidad que podemos tener sobre las operaciones. Para finalizar, también respecto a la seguridad de las nubes públicas las vulnerabilidad de ataque surgen porque por definición son accesibles al público en todo el mundo.

La nube privada

Las nubes privadas son servidores y almacenamiento que se ejecuta habitualmente en entornos domésticos, pequeñas y medianas empresas, y, por supuesto, en centros de datos. Gracias a la nube privada, conservamos el control y la carga de mantener y actualizar la infraestructura. También podremos utilizar la virtualización para seguir brindando cierto grado de flexibilidad a los usuarios. Su gran ventaja es ejecutar las aplicaciones en nuestras instalaciones lo que aporta seguridad y control, el mejor ejemplo de nube privada en un entorno doméstico es utilizar servidores NAS.

Un problema importante al que se enfrentan es su difícil escalabilidad. Aunque podemos planificar y comprar recursos suficientes para adaptarlo a nuestras necesidades, a veces las cargas de trabajo pueden tener grandes picos que nos causen problemas. Esto podría derivar en largos tiempos de espera o interrupciones para los clientes. También hay que reconocer que escalar recursos privados para eventos puntuales que permanecen inactivos la mayor parte del tiempo podemos considerarlo muy ineficiente.

Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que la inversión en recursos informáticos puede ser alta y, por lo tanto, debe estar bien planificada y enfocada en las estimaciones de necesidades futuras. Si no lo hacemos así podemos quedarnos cortos y hay que tener en cuenta que hay que intentar responder a las necesidades en constante cambio. En ese aspecto vamos a tener una menor flexibilidad que una nube pública en la que sus modelos de pago por uso nos permite realizar rápidamente cambios. También te puede interesar estos consejos para convertir tu ordenador en una nube privada.

La nube híbrida y por qué es muy buena opción

Las nubes híbridas intentan combinar los beneficios de las nubes públicas y privadas para aprovechar las ventajas de ambas. En ese aspecto las aplicaciones que requieren de mayor seguridad o más control utilizarían la nube privada. Por otro lado, las aplicaciones que necesitan de requisitos de gran escalabilidad se ejecutan en una nube pública.

El problema que tienen es la complejidad que se genera. Así, evidentemente cualquier enfoque de nubes múltiples será más complejo que una sola. Estas operaciones requieren de una buena comprensión de las plataformas de nube pública y privada. En ese aspecto el diagnóstico de vulnerabilidades de seguridad en las aplicaciones es más complicado. Además, la configuración y la administración de las aplicaciones pueden ser más complejas. También rediseñar las aplicaciones tradicionales para la nube puede requerir un gasto de ingeniería significativo.

Para resolver estos problemas cuando estamos usando la nube híbrida, necesitaremos automatizar las diferentes acciones para que sea adecuada a nuestras necesidades. Será necesario centrarnos en qué debemos hacer y llevarlo a cabo, además, también deberemos crear automatizaciones y software abstrayendo la capa «física», para que sea exactamente igual independientemente de si usamos la nube pública o privada. Por último, también deberíamos planificar el crecimiento y poder expandirnos, tanto para ampliar la capacidad de procesamiento de la nube privada como también de la pública en caso de que sea necesario.

Si pasamos a un modelo de nube híbrida tendremos gran potencial de cara al futuro, pero tenemos que pagar un peaje que no es otro que la complejidad. Por último, la nube híbrida puede ser una buena solución pero para mitigar la complejidad necesitaremos de la adopción de un alto nivel de automatización para que se implemente con éxito.

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