Hoy en día, existen puntos de acceso a una red wifi en la mayoría de los establecimientos, parques y zonas de ocio en general. Estos puntos suelen ser gratuitos, requiriendo en algunas ocasiones, un registro previo. El mayor de los riesgos lo podemos encontrar, precisamente en este tipo de redes públicas, ya que podemos estar dejando expuesta toda nuestra información y actividad a terceros. Un ciberdelincuente, lo suficientemente hábil, podría leer nuestros correos y mensajes, o incluso, robar nuestras credenciales bancarias.

Para ello, los ciberdelincuentes se sirven de varios tipos de ataques y técnicas:

  • Man-in-the-Middle: el funcionamiento de este ataque es muy sencillo, el ciberdelincuente se encuentra en el medio de la conexión que hay entre nuestro dispositivo y la conexión wifi. De este modo, puede monitorizar todo nuestro tráfico de datos, permitiéndole ver toda nuestra actividad en la red.
  • Redes trampa: este es otro tipo de ataque en las redes públicas, en el que el atacante crea una red wifi con las mismas características que la original (nombre de la red y hasta página de inicio). Si nuestro dispositivo llegase a conectarse a esta señal, caeríamos en su trampa y podría monitorizar toda nuestra actividad, y en el peor de los casos, tomar el control de nuestro dispositivo.

Suele ser común que nuestro dispositivo tenga activada la opción de “conectarse automáticamente a la red wifi más cercana” de modo que, al acercarnos al atacante, nuestro dispositivo se conecte automáticamente a su red.

En el caso de las redes wifi privadas o protegidas con contraseña, no debemos olvidar que su seguridad dependerá de lo robusta que sea la contraseña y del router al que nos estemos conectando.

Por todo ello, nuestra mejor recomendación para mitigar los riesgos es no conectarnos a una red wifi pública. Sin embargo, en el caso de que excepcionalmente tengamos que hacerlo, tratemos de no ingresar datos de acceso o credenciales de servicios críticos, ni hacer transacciones bancarias.

¿Cómo podemos protegernos y mejorar la seguridad en nuestras conexiones?

La Oficina de Seguridad del Internauta ofrece una serie de pautas para mejorar la seguridad de tus conexiones:

  1. Mantén tus conexiones cifradas: utiliza páginas seguras y cifradas (HTTPS) al usar redes inalámbricas.
  2. Utiliza antivirus que te protejan al conectarte a redes inalámbricas.
  3. Borra las redes wifi a los que te hayas conectado previamente. Pueden revelar donde has estado.
  4. Desactiva las conexiones wifi si no las estás usando.
  5. Haz uso de las redes VPN: la VPN o red privada virtual te permite cifrar toda la información que se trasmite desde tus dispositivos en el momento de conectarte a una red wifi.

 

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