A medida que aumenta el uso de IoT y que los proyectos son más grandes y complejos, aumentan también los retos de seguridad. En este artículo expertos de Genetec ofrecen un panorama muy amplio sobre el avance de esta tecnología.

El Internet de las cosas (IoT) promete una mayor conectividad a futuro. Para el 2030 estarán 500 billones de dispositivos conectados1  y esto, cuando se aprovecha adecuadamente, puede ofrecer información invaluable de una organización y de sus entornos operativos.

En el sector de la seguridad, el aumento de la conectividad entre los sensores y los sistemas, da acceso a más datos de los que era posible hace tan sólo unos años.

Genetec sugiere que hoy, más que nunca, es necesario contar con sistemas conectados y resistentes que ayuden a las empresas a proteger, entender y mejorar el mundo alrededor de ellos.

Hace tiempo que la innovación tecnológica permite conectar un sistema de control de acceso (ACS, por sus siglas en inglés) con un sistema de gestión de video. Esta integración se utiliza para validar la autenticidad de los eventos contra video asociado. Esto es lo que permite al personal de seguridad verificar si un evento de puerta forzada no es un falso positivo.

Hoy en día, también es posible conectarse a una amplia y diversa gama de sistemas, incluyendo intercomunicadores, detección de intrusión perimetral, detección de disparos y reconocimiento automático de matrículas (ALPR).

Además de proporcionar un mayor conocimiento de la situación, la conectividad también permite automatizar eficazmente la toma de decisiones y guiar al personal en sus investigaciones.

 Más allá de la seguridad, el acceso a más datos da la oportunidad a las organizaciones de colaborar y crear nuevos lazos con otros equipos de las compañías, incluyendo operaciones, marketing y recursos humanos.

Al aprovechar la infraestructura de seguridad, estas áreas pueden utilizar herramientas analíticas para obtener valiosos conocimientos a partir de una amplia variedad de datos para realizar mejoras que pueden tener un impacto positivo en el resultado de un negocio.

Los minoristas de las tiendas del sector ferretero, por ejemplo, tienen ahora acceso a información en tiempo real sobre la experiencia de sus clientes.

Con esta información oportuna, los equipos de dirección y mercadotecnia pueden ver cómo se mueven los compradores en su entorno, determinar cuándo y dónde se quedan las personas, qué mostradores generan más interés y cuándo las colas para pagar son demasiado largas.

Trabajando con este conocimiento, pueden implementar cambios en el diseño de la tienda y de los anaqueles, así como aumentar o disminuir el personal en el piso de venta para asegurarse de que están ofreciendo el mejor servicio posible.

También pueden trabajar juntos para afinar el proceso y asegurar el equilibrio entre seguridad, prevención de pérdidas y servicio al cliente.

Mientras se siguen descubriendo los beneficios que genera una mayor conectividad, está claro que el IoT viene con un conjunto específico de desafíos.

El primero es averiguar cómo conectar realmente todos los sensores y sistemas; después, cómo evitar abrumar a la gente con demasiados datos; y por último, cómo asegurarse de que, a medida que se añaden más dispositivos, no se incrementa también la vulnerabilidad de las redes.

El primer desafío es cómo conectar los sistemas y sensores sobre IoT de una manera que funcione.

Dar sentido a todos los datos que se están recopilando de una cantidad cada vez mayor de fuentes, puede ser un obstáculo significativo para desbloquear conocimiento nuevo.

Conectar nuevos sensores o sistemas a una red existente no significa que puedan comunicarse ni que la información que están recogiendo pueda ser entendida de la misma manera.

Para tener una idea de lo que está involucrado, se puede mirar uno de los sensores de IoT más comunes, que han sido instalados de forma masiva por los entusiastas de la automatización del hogar: sensores de movimiento.

Agregar un detector de movimiento a una red puede parecer una tarea simple, pero requiere de un hub compatible, que pueda recibir eventos cuando se detecta el movimiento.

Este hub también debe ser capaz de comunicarse con las luces que el propietario de la casa quiere automatizar. Y, aun cuando se logre esa integración, se requiere de una calibración adecuada de la sensibilidad del sensor, un proceso que implica una prueba extensa de ensayo y error.

Dado lo largo que puede llegar a ser el proceso que implica la instalación de un solo sensor, es fácil ver lo complicado y costoso que es instalar el gran número de sensores que recogen datos en un campus moderno o edificio corporativo.

Las organizaciones que están en este nivel, tienen la oportunidad de recoger datos de todo, desde la temperatura y la presencia de personas, hasta la iluminación y la actividad en puertas, y están ansiosas por hacerlo.

“Es necesario trabajar con plataformas abiertas que permitan una verdadera integración para facilitar la colaboración de datos y lograr una mayor comprensión. Pero, esto es más fácil de decir que de hacer. Tradicionalmente, se ha mantenido la información aislada. A veces esto se hacía para prevenir el acceso no autorizado y otras veces ocurría simplemente porque los sistemas que recogían y almacenaban los datos no se desarrollaban teniendo en cuenta la interoperabilidad. Independientemente de la razón, el resultado es que la mayoría de las veces, se usan diferentes protocolos para recoger, almacenar y analizar los datos, y una plataforma abierta que permita conectar todo, cierra esta brecha”, menciona Alain Bissada, director Sénior para Canadá y México, de Genetec.

Cuando se trata de la integración, se requiere de un gran esfuerzo para conseguir que los nuevos sensores y dispositivos se comuniquen y trabajen juntos.

Por tanto, tiene sentido que gran parte del liderazgo en esta área lo estén asumiendo las organizaciones de la industria de la seguridad, ya que tienen una amplia experiencia en la conexión de dispositivos y en la unificación de sistemas.